Lo inevitable

Conjugando verbos que no conocemos se nace con la primera herida aun sin cicatrizar paseamos la mirada por el mundo creyéndonos dueños de cuanto nos rodea Inventamos palabras como alegría, tristeza, libertad o amor y nos hacemos la ilusión de vivirlas mientras el polvo se acumula en los rincones del alma Únicamente el viento es … Sigue leyendo Lo inevitable

La tía Ana

El día que la tía Ana bailó sobre la mesa de la cocina aprendí una gran lección, claro que entonces era muy pequeña para valorarla, pero hoy la atesoro en mis recuerdos como uno de los momentos más importantes de mi vida. Era un mes de noviembre recién estrenado. Tras un octubre lluvioso, el patio … Sigue leyendo La tía Ana

Anuncio por palabras

Escribo estas líneas con un “para” y un “porqué”. El “porqué”, o sea, la razón por la cual las escribo es la de hallarme en mis postreros días de vejez y el “para” es para no morir por falta de olor a sexo de mujer. Tengo mis razones para semejante disparate: La primera es que siento una gran afición por el bello sexo; y la segunda es que unidos a la rareza de mi carácter, hay por ahí algún que otro trauma infantil que aún clava sus pequeñas y encantadoras garras de monstruito en mis noches insomnes y atormentadas, de modo que, para información del lector, intentaré desgranar mis recuerdos.