A tu espalda, tras de ti, siempre siguiéndote el rastro
siempre arañando el espejo hasta encontrar tu perfil
Contigo empiezo y termino y lo eterno es en tus ojos
voz del viento, luz de abril, luna que me mira cómplice
a sabiendas que sin ti soy una gota de lluvia sin nube
en la que existir.
¿Será acaso culpa mía?
¿Es por culpa de mis labios que no te saben decir?
Culpables son mis pupilas que te miran y me engañan
y no saben discernir cuándo por mi lado pasas.
Culpables mis torpes dedos, culpable también mi alma
culpable lo es mi cabeza y culpables son mis huesos.
Pero atiende, Musa mía, yo lo seguiré intentando y
perseguiré tu sombra entre palmeras y huertos
en la espuma de las olas, cada día, en cada encuentro,
hasta que un dios impaciente
decida acabar mi tiempo.
Maravillosa declaración escrita desde lo más adentro
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Eso pretendía…Gracias por tus amables palabras.
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