Nosotros

Photo by Pixabay on Pexels.com
Nos unió la casualidad de un viento de levante
caprichoso y con olor a sal.

Nos fue cosiendo uno a uno como eslabones de una cadena
destinada a formar un todo que reía con el sol en la cara
música en los labios y el mundo por descubrir.

Las tardes de verano eran humo de cigarrillos fumados a escondidas
Eran primeros besos ardientes que, de tan nuevos,
se nos quedaron tatuados en el alma
Eran caricias torpes arañadas a la inexperiencia
Eran paseos por la feria con olor a perritos calientes
y algodón de azúcar, fiestas cada sábado y playa en el mar de Poniente. 

Mientras la vida nos empujaba, sin siquiera preguntar
                           crecimos
fuimos andando nuestros destinos. 
Nos hicimos serios, responsables, adultos

Pero aquellos jóvenes despreocupados y sonrientes
siguen paseando por los mismos sitios
              nos esperan pacientes
Porque saben que, cuando estamos juntos,
seguimos siendo nosotros:
los mismos amigos de siempre.