
¿Percibís la tristeza de la tarde del domingo?
No es una tarde cualquiera
es un suspiro cansado
es como una bailarina con los tobillos hinchados
Es un espacio de nadie
una indefinida Nada
una carcoma hecha verbo que destruye lo que ha sido y recrea la añoranza
un lugar donde olvidamos una suerte de pecados vencidos por la esperanza
que nos susurra al oído: «mañana será, mañana»
¡Ay, esas tardes de domingo!
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¡Precioso! Recrea perfectamente la agridulce sensación de una tarde de domingo, el final y nuevo comienzo de la rutina semanal que desesperadamente queremos romper sin éxito.
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Me alegro que te haya llegado. Gracias por tus amables palabras.
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