Esta vez estaba segura de que el momento había llegado. El momento de Anaideia; esa diosa irreverente y provocadora . Carente de pudor y sobrada de desparpajo, siempre atenta a satisfacer sus necesidades físicas y espirituales sin juicios morales sobre el bien o el mal. Anaideia, ajena a toda misericordia, piedad o clemencia...
Sin categoría
Cartas a un Escritor Muerto/ Carta número cuatro.
Supongo que debo estar agradecida y, en verdad te digo, que quiero pasar menos tiempo al otro lado del espejo, sobre todo para hacerlos sentir mejor. ¿No sabes qué quiero decir cuando hablo del espejo? Verás, a veces me quedo quieta, parece ser que durante más tiempo del razonable, delante de un espejo; da igual el que sea, el del baño, de la habitación, de la entrada...pero no miro mi reflejo, observo el mundo que me rodea en la imagen devuelta porque me parece diferente, inexplorado, misterioso y porque, a veces, las mejores, te veo pasar, como en un destello; o veo tu rostro sonriéndome y todo, todo lo que el espejo refleja aparece teñido de un polvillo nostálgico, tenue como el resplandor de una estrella muerta miles de años luz atrás. Leer Más
Debe estar conectado para enviar un comentario.