El Vigía.( Un cuento de Halloween)

Faltaban ya siete días para Samhain cuando al niño le crecieron unas orejas que en nada se parecían a las de todo hijo de Dios. Eran puntiagudas y cubiertas de un fino vello de color dorado. Con esas orejas, que el niño podía mover a su antojo. Bien estiradas y bien abiertas, el pequeño se llegaba hasta la linde del bosque. Sentado durante horas, permanecía quieto y sonriente. Parecía que escuchara la más linda de las canciones.

   DUENDES

  DUENDES   Esa mañana, que era como tantas mañanas, fue el comienzo de un tiempo que permanecería aferrado a la casona y sus habitantes formando una especie de vacío donde la razón no tenía cabida. Donde las costumbres, repetidas durante años, carecían de sentido y cualquier movimiento era, inevitablemente, devuelto a una quietud desesperante … Sigue leyendo    DUENDES