Anuncio por palabras

Escribo estas líneas con un “para” y un “porqué”. El “porqué”, o sea, la razón por la cual las escribo es la de hallarme en mis postreros días de vejez y el “para” es para no morir por falta de olor a sexo de mujer. Tengo mis razones para semejante disparate: La primera es que siento una gran afición por el bello sexo; y la segunda es que unidos a la rareza de mi carácter, hay por ahí algún que otro trauma infantil que aún clava sus pequeñas y encantadoras garras de monstruito en mis noches insomnes y atormentadas, de modo que, para información del lector, intentaré desgranar mis recuerdos.