
Esta lluvia mansa
(como una bendición)
besa el suelo, empapa la tierra
moja las cabezas de los niños que,
sabedores del misterio,
se despojan de gorros y se ponen a salvo de paraguas
mirando al cielo
con la boca abierta.

Esta lluvia mansa
(como una bendición)
besa el suelo, empapa la tierra
moja las cabezas de los niños que,
sabedores del misterio,
se despojan de gorros y se ponen a salvo de paraguas
mirando al cielo
con la boca abierta.
Los comentarios están cerrados.
Precioso
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Casi se puede oler la lluvia que tan bien describes en tu poesía
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Muchas gracias.
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