
En el país que no habito quizá me echen de menos
¿Qué oscura maldición haría que yo no pise ese suelo y mi vida sea un destierro que duele bajo este cielo?
Altas almenas coronan torres de piedra y musgo donde dioses imprudentes giran sin cesar el mundo creando así la ilusión de que lo que acaba empieza
contemplando, divertidos, cómo anhelo ver el valle donde sentirme en mi sitio.
Y la rueda del molino muele sin cesar el tiempo.
como siempre genial
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Fantástico!
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Gracias, eres muy amable.
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